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Veri*Factu y cotización real: las novedades fiscales de 2026 que autónomos y pymes no deben dejar para diciembre

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La segunda quincena de julio siempre es un mes de vencimientos para autónomos y pymes: el 20 de julio se cierra el plazo para presentar el IVA y los pagos fraccionados de IRPF correspondientes al segundo trimestre de 2026. Pero más allá de esa cita recurrente, este año trae dos cambios de fondo que conviene tener controlados antes de que lleguen con prisas: el despliegue de la facturación electrónica verificable (Veri*Factu) y la consolidación del sistema de cotización de autónomos por ingresos reales.

Veri*Factu deja de ser un proyecto y empieza a exigirse

El reglamento que obliga a que los programas de facturación sean «verificables» por la Agencia Tributaria —lo que se conoce popularmente como Veri*Factu— ha entrado en su fase de aplicación efectiva a las empresas, y a lo largo de 2026 le toca el turno al resto de obligados tributarios, entre ellos gran parte de los autónomos que facturan con software. En la práctica, esto significa que el programa de facturación debe generar registros inalterables de cada factura, con huella electrónica encadenada, y remitir esa información a Hacienda (o dejarla lista para su remisión) en el momento de la emisión. Los sistemas que no cumplan estos requisitos —hojas de cálculo maquilladas de «facturero», plantillas sueltas, programas antiguos sin actualizar— quedan fuera de la ley, y usarlos puede acarrear sanciones tanto para el negocio que los emite como, en determinados supuestos, para el propio fabricante del software.

A esto se suma que la Ley Crea y Crece sigue su calendario hacia la factura electrónica obligatoria entre empresas y autónomos (B2B), con distintos plazos según el volumen de facturación, lo que en la práctica va a convivir con Veri*Factu durante los próximos ejercicios. No son la misma obligación, pero comparten filosofía: trazabilidad total y menos margen para la «caja B».

Cotización por ingresos reales: los tramos siguen moviéndose

El sistema de cotización de autónomos en función de los rendimientos netos reales continúa su recorrido, con tramos que se revisan cada año y que determinan la base de cotización mínima y máxima aplicable. Quien facturó en 2025 por encima o por debajo de lo estimado al elegir su tramo en su momento puede verse con una regularización de cuotas —a favor o en contra— cuando la Seguridad Social cruce los datos con la declaración de la renta. Es un proceso automático, pero conviene revisar con antelación en qué tramo se está y si los rendimientos reales de 2026 se están desviando de la previsión, para ajustar la cotización antes de que el ajuste llegue solo, y a veces con recargo.

En paralelo, Hacienda mantiene el foco sancionador sobre los incumplimientos de plazos: recargos por presentación extemporánea sin requerimiento previo, y sanciones más severas cuando media requerimiento de la Administración. La AEAT ha reforzado además el cruce automático de datos entre modelos —IVA, retenciones, pagos fraccionados y la propia declaración anual—, de modo que las discrepancias entre lo declarado trimestre a trimestre y el resumen anual (390, 190) se detectan con mayor rapidez que hace unos años.

Qué significa para tu negocio

Si eres autónomo o llevas una pyme, hay decisiones concretas que conviene tomar ya, no en diciembre. Primero, comprobar si tu programa de facturación (o el de tu gestoría) está adaptado a Veri*Factu o tiene fecha cierta de actualización: cambiar de software a última hora, con la actividad en marcha, es la vía más rápida para acabar facturando mal o duplicando registros. Segundo, revisar el tramo de cotización elegido a la luz de cómo va realmente el ejercicio 2026: si los ingresos netos se están moviendo por encima de lo previsto, ajustar la base ahora evita una regularización desagradable el año que viene. Tercero, no dejar los modelos trimestrales para el último día: con el cruce de datos que hace la AEAT, un despiste en el 303 o en el 130 de un trimestre se nota en el resumen anual, y explicarlo después cuesta más tiempo —y a veces dinero— que presentarlo bien a la primera. Y cuarto, si tu actividad está cerca de los umbrales de facturación que activan la factura electrónica B2B obligatoria, empieza a preguntar a tus proveedores de software y a tus principales clientes cómo van a gestionarlo, porque la adaptación no depende solo de ti.

En Zythos Business acompañamos a autónomos y pymes precisamente en este terreno: traducir cada cambio normativo —Veri*Factu, cotización real, cruces de la AEAT— en decisiones concretas sobre software, cuotas y plazos, para que la novedad fiscal no se convierta en una sorpresa contable dentro de seis meses.

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