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Economía

Marruecos, el vecino que España no termina de aprovechar fiscalmente

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Cada vez que se habla de Marruecos en clave económica, el reflejo en España suele ser el mismo: turismo, pesca, inmigración. Rara vez pensamos en Marruecos como lo que ya es para buena parte de la industria europea, un socio industrial y fiscal de primer orden que está absorbiendo inversión que hace una década iba directa a Asia. Mi tesis es sencilla y, creo, poco discutida en los despachos de asesoría españoles: seguimos tratando a nuestro vecino del sur como un mercado exótico cuando debería estar en el mapa habitual de cualquier pyme exportadora o con vocación de deslocalizar parte de su producción.

Del offshoring asiático al nearshoring atlántico

La combinación de costes logísticos crecientes, tensiones en las rutas marítimas y la necesidad de acortar cadenas de suministro ha empujado a fabricantes europeos, sobre todo en automoción, textil y componentes electrónicos, a mirar hacia el norte de África. Marruecos lleva años construyendo parques industriales, puertos y zonas francas pensados exactamente para captar ese tráfico. El resultado es que empresas francesas y alemanas llevan tiempo instaladas allí con estructuras estables, mientras que la presencia española, pese a la cercanía geográfica y cultural, sigue siendo comparativamente tímida fuera de los grandes grupos.

No hablo de deslocalizar por deslocalizar, algo que además distorsiona el empleo local y no siempre compensa a medio plazo. Hablo de que una pyme industrial o de servicios con capacidad de producir o subcontratar en Marruecos tiene hoy una ventana de coste y proximidad que no tenía hace diez años, y que la mayoría descarta la opción antes de estudiarla, normalmente por desconocimiento del marco fiscal y no por un análisis real de viabilidad.

El convenio de doble imposición, la pieza que casi nadie mira

Aquí es donde, como asesores, tenemos una responsabilidad que no siempre asumimos. España y Marruecos cuentan con un convenio para evitar la doble imposición que lleva décadas en vigor, y sin embargo en muchas consultas que recibimos sobre expansión internacional el foco se va directo a Portugal, Francia o Latinoamérica, dejando el sur fuera del radar casi por inercia. Un convenio de este tipo determina cuestiones nada menores para una pyme: cuándo se considera que existe establecimiento permanente, cómo tributan los dividendos que repatría una filial, o qué retenciones aplican a servicios prestados desde España a un cliente marroquí. Ignorar ese marco no es prudencia, es simplemente no hacer los deberes.

Mi opinión, y aquí sí quiero mojarme, es que la brecha no es de oportunidad de negocio sino de información fiscal accesible. Las grandes corporaciones tienen departamentos que dominan estos convenios al detalle; la pyme española, que es la que de verdad podría beneficiarse de un coste laboral e industrial más competitivo a menos de quince kilómetros del Estrecho, sigue dependiendo de que su asesoría se moleste en mirar más allá de la fiscalidad puramente doméstica.

Qué debería cambiar antes de dar el salto

Esto no es una llamada a la aventura sin red. Antes de plantear cualquier operación con Marruecos, una pyme necesita al menos tres cosas claras: si su actividad allí constituye establecimiento permanente o puede resolverse mediante un intermediario o distribuidor sin esa exposición; cómo queda tratado el IVA en las operaciones de exportación e importación entre ambos países; y qué documentación de precios de transferencia exige la operativa si existe vinculación entre la matriz española y la estructura marroquí. Ninguna de estas tres cuestiones es exótica, son las mismas que se resuelven para cualquier expansión internacional, solo que aplicadas a un país que seguimos mirando con más prejuicio que rigor técnico.

En Zythos Business no defendemos que todo autónomo o pyme deba internacionalizarse hacia el sur, pero sí que la decisión se tome con la información fiscal completa sobre la mesa, no por descarte automático. Acompañar a nuestros clientes en esa valoración, revisando desde el convenio aplicable hasta el impacto real en su tributación en España, es parte de lo que entendemos por asesoramiento serio: no limitarnos a cuadrar el trimestre, sino ayudar a decidir dónde y cómo crecer con las cuentas claras desde el primer día.

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