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Me llega un requerimiento de la AEAT: qué hacer (y qué no) en los primeros 10 días

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Abrir la notificación electrónica de la Agencia Tributaria y encontrarte con un «requerimiento» impone, pero casi nunca es motivo de pánico. En la mayoría de los casos es una petición de información o de aclaración que se resuelve con documentación ordenada y a tiempo. Lo que sí complica las cosas es ignorarlo, responder deprisa sin leer o dejar pasar el plazo. Esta guía te explica cómo actuar en los primeros días.

Qué es un requerimiento y qué tipos hay

Un requerimiento es una comunicación en la que la Administración te pide que aportes datos, documentos o explicaciones, o que corrijas algo. No es una sanción ni una liquidación, aunque puede ser el paso previo a ellas. Lo primero es identificar de qué tipo es, porque de ello depende todo lo demás:

Requerimiento de información o documentación: te piden facturas, contratos, extractos u otros justificantes de un periodo concreto. Es habitual en comprobaciones de IVA, IRPF o Impuesto sobre Sociedades.

Requerimiento de subsanación: detectan un defecto en una declaración o solicitud (un dato erróneo, un documento que falta) y te dan la oportunidad de corregirlo.

Requerimiento de declaración omitida: la Agencia entiende que debías presentar un modelo y no lo has hecho, y te lo reclama.

Aviso o requerimiento previo a una comprobación: puede anunciar el inicio de un procedimiento de verificación de datos, comprobación limitada o inspección. Aquí conviene fijarse en el procedimiento que se cita en el texto.

Los primeros 10 días: qué hacer

1. Léelo entero y localiza el plazo. El documento indica el órgano que lo emite, el modelo y periodo afectados, qué se te pide y el plazo para responder. El plazo suele contarse en días hábiles desde el día siguiente al de la notificación, y en notificaciones electrónicas el momento relevante puede ser el del acceso o el de la finalización del periodo de puesta a disposición. Si tienes dudas, no lo calcules a ojo: consúltalo con tu asesor el mismo día.

2. Guarda todo. Descarga el requerimiento y su justificante de notificación. Anota la fecha de acceso. Estas pruebas pueden ser decisivas si después discutes si llegaste a tiempo.

3. Identifica qué se te pide exactamente. Responde a lo solicitado, ni más ni menos. Aportar documentación que nadie te ha pedido puede abrir nuevas líneas de revisión.

4. Reúne la documentación. Facturas emitidas y recibidas, justificantes de pago, contratos, libros registro y extractos del periodo. Comprueba que cuadran con lo que declaraste. Si detectas un error propio, cuéntaselo a tu asesor antes de contestar: a veces conviene presentar una declaración complementaria o rectificativa, y el momento y la forma importan.

5. Responde por el canal indicado y dentro de plazo. Normalmente se hace a través de la sede electrónica. Si necesitas más tiempo porque la documentación es voluminosa, se puede solicitar una ampliación del plazo antes de que venza, nunca después.

Qué no hacer y cuándo llamar al asesor

No lo ignores. No contestar no hace que desaparezca: la Administración puede continuar el procedimiento con los datos que tenga, y la falta de atención al requerimiento puede acarrear sanciones o una resolución desfavorable.

No improvises explicaciones. Cada afirmación que haces queda en el expediente. Respalda lo que digas con documentos y evita valoraciones o suposiciones.

No dejes los pagos para después. Si el requerimiento acaba en una propuesta de liquidación, existen plazos para alegar y, después, para pagar o recurrir. Conviene conocerlos desde el principio.

Alegaciones: si el requerimiento forma parte de un procedimiento que prevé trámite de alegaciones, se trata de exponer por escrito tus argumentos y aportar pruebas. Un escrito claro, ordenado y centrado en los hechos suele funcionar mejor que uno largo y vehemente.

Llama a tu asesor en cuanto lo recibas si el requerimiento menciona una comprobación o inspección, si afecta a varios ejercicios, si pide información sobre operaciones complejas (con vinculadas, intracomunitarias o inmuebles), si detectas un error tuyo que podría suponer más impuesto, o simplemente si no entiendes qué se te pide. Un requerimiento sencillo se puede resolver en una tarde; uno mal contestado puede arrastrarse durante meses.

En Zythos Business trabajamos para que un requerimiento sea un trámite y no un susto: llevamos tu contabilidad y tus modelos al día, conservamos la documentación ordenada y, si llega una notificación, la revisamos contigo, calculamos plazos y preparamos la respuesta. Si tienes un requerimiento abierto, cuéntanoslo cuanto antes: el tiempo es lo que más cuenta.

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