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La economía española en 2026: balance de una legislatura y retos pendientes

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Cuando se hace balance de la etapa económica que cierra Pedro Sánchez al frente del Gobierno, conviene separar el relato político del dato duro. España llega a este 2026 con una macroeconomía que, en el agregado, ha sorprendido positivamente: el crecimiento del Producto Interior Bruto se ha situado de forma sostenida por encima de la media de la eurozona, apoyado en el turismo, la construcción, la inversión pública ligada a fondos europeos y una afiliación a la Seguridad Social que ha marcado sucesivos máximos históricos. Pero ese titular convive con una fotografía interna mucho más desigual, y es precisamente esa brecha entre el dato agregado y la realidad de cada empresa la que interesa a quien gestiona un negocio.

Crecimiento y empleo: la foto agregada frente a la del día a día

El mercado laboral español ha reducido de forma notable la tasa de paro respecto a los peores años de la última crisis, y el número de afiliados ha crecido de manera casi ininterrumpida. Sin embargo, España sigue arrastrando una tasa de desempleo estructuralmente más alta que la de sus socios europeos, con especial incidencia en el paro juvenil y en la temporalidad de determinados sectores estacionales. A esto se suma un fenómeno que preocupa cada vez más a los empresarios: la dificultad para cubrir vacantes en oficios cualificados, desde la hostelería hasta la industria y la construcción, que convive con bolsas de desempleo de larga duración. El resultado es un mercado laboral que crece en cantidad pero que sigue teniendo tareas pendientes en calidad del empleo, productividad por hora trabajada y salarios reales, estos últimos condicionados durante buena parte de la legislatura por el repunte inflacionario derivado de la crisis energética y por el ajuste posterior de tipos de interés.

Del lado de los precios, el Banco Central Europeo ha ido moderando su política monetaria a medida que la inflación se acercaba a su objetivo, lo que ha aliviado la financiación de empresas y familias tras un periodo especialmente duro para quienes tenían hipotecas a tipo variable o líneas de crédito para circulante. Aun así, el coste financiero sigue siendo un factor a vigilar para cualquier pyme que dependa del crédito bancario para su capital de trabajo o para acometer inversiones.

Empresas, inversión y vivienda: el nudo que queda por resolver

En el terreno empresarial, España mantiene un tejido productivo muy dependiente de la pequeña y mediana empresa, con una tasa de natalidad de negocios razonable pero con una tasa de supervivencia a medio plazo que sigue siendo uno de los principales retos de nuestro modelo productivo. La ejecución de los fondos europeos ha dinamizado sectores como la digitalización, la eficiencia energética y determinados nichos industriales, aunque su llegada efectiva a la pequeña empresa ha sido, en términos generales, más lenta y más burocrática de lo deseable.

El otro gran asunto de esta etapa, y probablemente el que más condiciona el día a día de las familias y, por extensión, el consumo, es la vivienda. La escasez de oferta, especialmente de alquiler asequible en las grandes ciudades y en las zonas de mayor actividad económica, ha mantenido los precios al alza pese a las sucesivas medidas regulatorias adoptadas durante la legislatura. Para el empresariado esto tiene una derivada muy concreta: el coste de la vivienda encarece la atracción y retención de talento en las grandes urbes y presiona al alza las expectativas salariales, un factor que cualquier empresario debe incorporar a su planificación de costes laborales a medio plazo.

El consumo privado, por su parte, se ha mostrado resiliente gracias a la fortaleza del empleo, aunque con un ahorro embalsado durante los años de mayor incertidumbre que no siempre se ha traducido en gasto, señal de que las familias españolas siguen actuando con cierta cautela ante un contexto internacional —energético, geopolítico y comercial— que continúa siendo incierto.

En Zythos Business seguimos esta coyuntura de cerca porque no es un ejercicio académico: cada dato de empleo, de tipos de interés o de vivienda acaba traduciéndose en una decisión concreta que toma un autónomo o una pyme —contratar o esperar, invertir o aplazar, pedir financiación o tirar de reservas—. Nuestro trabajo diario de asesoría fiscal, laboral y contable consiste precisamente en ayudar a que esas decisiones se tomen con la información correcta y con la planificación fiscal y financiera que cada negocio necesita para navegar un entorno que, pese a las cifras macro favorables, sigue exigiendo prudencia y buen asesoramiento a pie de calle.

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