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La economía española en 2026: balance de una legislatura y asignaturas pendientes

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La economía española afronta el tramo final de 2026 con un balance macroeconómico que invita, a la vez, a la satisfacción y a la cautela. España ha encadenado varios ejercicios de crecimiento del PIB por encima de la media de la eurozona, apoyado en el turismo, la demografía migratoria, la inversión pública ligada a fondos europeos y un consumo interno que ha resistido mejor de lo previsto el encarecimiento del crédito. Sin embargo, ese crecimiento agregado convive con problemas estructurales que ningún ciclo expansivo termina de resolver por sí solo: una productividad que avanza con lentitud, un mercado de la vivienda tensionado y una carga fiscal y regulatoria que los empresarios señalan de forma recurrente como un lastre para invertir y contratar.

Crecimiento y empleo: la foto agregada

El empleo ha sido, sin duda, el indicador más citado de la legislatura que se cierra: la afiliación a la Seguridad Social se mantiene en máximos históricos y la tasa de paro ha descendido de forma sostenida hasta niveles que, aun siendo los más bajos en más de una década, siguen siendo los más altos de la Unión Europea junto con Grecia. Esa dualidad —récord de ocupados y paro comparativamente elevado— resume bien el momento: hay más gente trabajando que nunca, pero la tasa de actividad, la temporalidad residual y, sobre todo, la calidad y productividad de buena parte del empleo creado siguen siendo asignaturas pendientes. A ello se suma un fenómeno que empresarios y gestorías detectamos a diario: la dificultad para cubrir determinados perfiles técnicos y de oficio, un desajuste entre la formación disponible y la demanda real de las empresas que ninguna estadística agregada de paro refleja del todo.

En paralelo, la inflación se ha moderado respecto a los picos de hace un par de años, pero los precios acumulados desde entonces no han bajado, y esa percepción de coste de la vida elevado sigue condicionando tanto el consumo de los hogares como la negociación salarial en las pymes, que deben competir por talento sin trasladar íntegramente esos costes a un cliente cada vez más sensible al precio.

Empresas, inversión y vivienda: las cuentas pendientes

Del lado empresarial, el retrato es desigual por sectores. El turismo y los servicios ligados a la exportación mantienen buena salud; la construcción vive un repunte impulsado por la escasez de vivienda; pero la industria manufacturera, muy expuesta a la energía y a la competencia exterior, crece con menos brío. La inversión empresarial, pese al respaldo de los fondos europeos, avanza por debajo de lo que permitiría el nivel de beneficios agregados, señal de que la incertidumbre regulatoria y fiscal sigue pesando en las decisiones de las empresas medianas y pequeñas, que son la inmensa mayoría del tejido productivo español.

La vivienda es, probablemente, el indicador que más directamente golpea a autónomos y pequeñas empresas: el desajuste entre la oferta de obra nueva y una demanda sostenida por la creación de hogares y la llegada de población ha disparado precios de compra y, sobre todo, de alquiler en las grandes ciudades y en buena parte de la costa. Esto encarece la instalación de nuevos negocios, dificulta la contratación de trabajadores que no pueden permitirse vivir cerca de su puesto y añade presión a los costes fijos de cualquier pyme que opere en un local o dependa de personal desplazado.

Un cierre de ciclo con deberes por hacer

El déficit público se ha reducido desde los máximos de la pandemia, pero la deuda pública sigue rondando niveles que limitan el margen de maniobra fiscal ante el próximo bache del ciclo, y la presión fiscal efectiva sobre autónomos y sociedades ha aumentado en los últimos ejercicios a través de cambios normativos puntuales más que de una reforma fiscal integral. Para el empresario que gestiona el día a día, el resumen es pragmático: España crece, crea empleo y atrae inversión extranjera, pero lo hace con una productividad rezagada, una vivienda cara y un entorno normativo que cambia con frecuencia y exige una gestión fiscal y contable cada vez más precisa.

En Zythos Business acompañamos precisamente ese día a día: traducimos estos indicadores macro en decisiones concretas para autónomos y pymes —cuándo invertir, cómo planificar la fiscalidad ante un marco normativo cambiante, qué impacto tiene la evolución de costes laborales y financieros en la cuenta de resultados— para que cada negocio pueda centrarse en crecer con la tranquilidad de tener sus cuentas y sus obligaciones fiscales bajo control.

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