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Impuesto de Patrimonio y de Solidaridad en España: guía para extranjeros

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Cuando un extranjero se instala en España, invierte en un piso en la costa o abre un negocio, tarde o temprano se topa con dos figuras fiscales que generan confusión: el Impuesto sobre el Patrimonio y el llamado «impuesto de solidaridad» a las grandes fortunas. Ninguno afecta a la mayoría de los expatriados, pero quien tiene un patrimonio considerable —una vivienda de alto valor, carteras de inversión, una empresa propia— necesita entender cómo funcionan antes de fijar su residencia fiscal en España, porque el resultado varía según la región en la que viva.

El Impuesto sobre el Patrimonio: un tributo estatal que gestiona cada región a su manera

El Impuesto sobre el Patrimonio (IP) grava el valor neto de los bienes y derechos de una persona física a 31 de diciembre de cada año: inmuebles, cuentas, inversiones, seguros, joyas, embarcaciones… Si eres residente fiscal en España, se calcula sobre tu patrimonio mundial; si no lo eres, solo sobre los bienes situados en territorio español (típicamente, un inmueble). La residencia fiscal, en términos generales, se adquiere al pasar más de 183 días al año en España o al tener aquí el centro de tus intereses económicos, con independencia de si ya dispones de NIE (el Número de Identificación de Extranjero que necesita cualquier no nacional para operar fiscalmente en España).

Aunque es un impuesto de ámbito estatal, la Agencia Tributaria (AEAT, el organismo que gestiona los impuestos en España) cede su regulación a las comunidades autónomas —las regiones en las que se organiza territorialmente el país—, que pueden fijar su propio mínimo exento, sus propias bonificaciones e incluso suprimirlo en la práctica. Como regla general existe un mínimo exento en torno a los 700.000 euros por persona (el cónyuge o pareja se computa aparte, lo que duplica ese umbral en un matrimonio), más una exención adicional para la vivienda habitual. Ese «en torno a» importa: varias comunidades han elevado su mínimo exento o aplicado bonificaciones parciales, así que conviene revisar la norma vigente de la comunidad concreta antes de dar nada por hecho.

Madrid frente al resto: por qué importa dónde fijas tu residencia

La diferencia más relevante para un extranjero que elige dónde instalarse es la de Madrid. La Comunidad de Madrid aplica una bonificación del 100% sobre la cuota del Impuesto sobre el Patrimonio, lo que en la práctica significa que un residente en Madrid no paga este impuesto, por elevado que sea su patrimonio. Otras comunidades han seguido caminos parecidos con bonificaciones altas o mínimos exentos más generosos, mientras que el resto mantiene una tributación efectiva que, en los tramos más altos, puede llegar a ser significativa. Esta disparidad no es un detalle menor: durante años impulsó a muchas fortunas, españolas y extranjeras, a fijar su residencia en Madrid por este motivo. Es también la razón directa de la segunda figura de la que hablamos a continuación.

El impuesto de solidaridad a las grandes fortunas: el parche estatal

El Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas (ITSGF) es un tributo estatal, no cedido a las comunidades autónomas, creado para que la ventaja de vivir en Madrid —o en otra región con bonificaciones generosas— no dejara sin tributación real a los patrimonios muy elevados. Se aplica a partir de un umbral de patrimonio neto sensiblemente más alto que el del Impuesto sobre el Patrimonio, del orden de varios millones de euros, por lo que solo afecta a fortunas realmente grandes, no al expatriado medio con una vivienda o una cartera de inversión moderada.

Su mecánica clave es que lo pagado por Impuesto sobre el Patrimonio es deducible de la cuota de este impuesto de solidaridad. Quien ya tributa en su comunidad autónoma no paga «dos veces»; simplemente se le exige que, en conjunto, alcance el nivel mínimo de tributación fijado a escala estatal. Un residente en Madrid, al no pagar nada de Impuesto sobre el Patrimonio, sí puede acabar pagando el impuesto de solidaridad si su patrimonio supera el umbral, lo que ha restado buena parte del atractivo de elegir comunidad autónoma como estrategia de ahorro fiscal. Para un no residente con activos en España que superen ese umbral, el impuesto también puede aplicarse sobre esos bienes, y conviene revisar si existen convenios de doble imposición o reglas especiales por ser ciudadano de un país de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo.

En Zythos Business ayudamos a autónomos, pequeñas empresas y particulares extranjeros a entender qué obligaciones fiscales les corresponden realmente en España —el patrimonio incluido— y a planificar con margen, no a última hora ante un requerimiento de la AEAT. La fiscalidad del patrimonio cambia con frecuencia y varía según la comunidad autónoma, así que antes de decidir dónde fijar la residencia o cómo estructurar unos activos conviene revisar el caso concreto con asesoramiento profesional.

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